La equinoterapia es una
terapia basada en la transmisión del movimiento del
caballo hacia el participante, quien está expuesto
a movimientos rítmicos y simétricos, iguales
a los que presenta el ser humano al andar. El participante
se ve obligado a reaccionar y adaptarse frente a los estímulos
que produce el caballo. Esta reacción es sensorial,
muscular y articular mejorando así el enderezamiento
de la espalda, adquiriendo equilibrio y coordinación
en los movimientos y la marcha, y estimulando al participante
los músculos, las articulaciones, la piel, el equilibrio
y produciendo el efecto de relajación.
Las terapias ecuestres son complementarias
a otras terapias tradicionales para el tratamiento de discapacitados
físicos, psíquicos y sensoriales, personas
con alteraciones de comportamiento, trastornos afectivos,
enfermedades crónicas degenerativas, amputaciones
de miembros o lesiones deportivas.
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Están recomendadas,
entre otras, para las siguientes discapacidades:
Síndrome de down, parálisis cerebral,
espina bífida, esclerosis múltiple, lesiones
cerebrales, hemiplejia, paraplejia, autismo, hiperactividad…
La realización de esta actividad reporta:
Beneficios Físicos:
- Mejora
del equilibrio.
- Aumento del control de las habilidades motoras.
- Favorece el desarrollo de la lateralidad.
- Regulación del tono muscular.
- Aumento de la fuerza y flexibilidad muscular.
- Prevención de contracturas.
- Conciencia del esquema corporal.
Beneficios Psicológicos,
Sociales y Educativos:
- Fomenta la autoestima.
- Mejora la comunicación.
- Aumenta la capacidad de autonomía.
- Motivación.
- Adquisición de responsabilidad.
- Necesidad de superación.
- Relación con los animales y el terapeuta. |