Juan Carlos Morales Pérez. A principios de Junio recibí la llamada ilusionada de un buen amigo haciéndome la propuesta de correr la Maratón de Atenas. Hacía dos meses había participado en la Maratón de Madrid, la segunda que corría en mi vida y no sin sufrimiento pude llegar a terminarla. Tenía muy reciente este hecho y me pareció pronto para decidirme a tomar la decisión, ya que faltaban varios meses para ello.
Conforme fue pasando el tiempo me fui dando cuenta que era una oportunidad única. La Athens Classic Marathon está basada en el trazado de la Maratón original, con lo cual para cualquier maratoniano es un reto único. Por otro lado, Atenas es una ciudad a la que tengo especial cariño ya que tuve la oportunidad de vivir varios meses en ella por motivos de trabajo. Este verano, con el empujón de otro gran amigo, que fue quien me "inició" en este deporte, tomé la decisión de participar.
Correr una maratón probablemente es la experiencia de mi vida donde mayor esfuerzo físico, sacrificio y espíritu de superación he tenido que emplear. Personalmente las sensaciones que he tenido las he podido emplear muy positivamente en otros aspectos de mi vida. En mis experiencias anteriores no he podido llevar a cabo una preparación estricta y metódica durante los meses anteriores. Evidentemente no es la mejor manera de afrontar este reto, pero los compromisos profesionales y personales van aumentando en nuestras vidas conforme pasa el tiempo y desgraciadamente van dejando menos tiempo para poder hacerlo. Por otro lado, no soy ni mucho menos de los corredores que la madre naturaleza ha dado un físico envidiable para acometer este tipo de pruebas. Por estos motivos, he tenido que apelar más de lo habitual al valor y a la raza, para llegar a terminarlas… para sufrir en el "muro", para sobreponerme a los dolores que nunca había tenido antes y que aparecen en el transcurso de la carrera, para sacar adelante de mejor o peor manera todos los momentos malos que se viven en los más de 42 km que tenemos que recorrer. Y después de todo esto, si cruzas la línea de meta es algo muy grande, una satisfacción muy difícil de explicar con palabras.
Sinceramente no creo que sea la última Maratón que corra en mi vida, y mi mayor objetivo es terminarla, ya que una vez más no he podido hacer la preparación que me hubiera gustado y esta prueba merece el mayor de mis respetos. Aunque ya solo participar y compartir esta experiencia con tres grandes amigos es un auténtico privilegio.
Desde estas líneas os invito a que me apoyéis a finalizar la Athens Classic Marathon, las garantías que os doy son mi esfuerzo, entrega y sacrifico. Con vuestra participación apoyáis a la Fundación Deporte y Desafío. El dinero que vosotros aportáis se destina íntegramente en ayudar a niños y jóvenes con discapacidad física, intelectual o sensorial, a través del deporte.
Objetivo: Bajar de 4 horas y 30 minutos