Nicolas Franco. Correr es un petardo, no hay
quien lo soporte, y quien diga lo contrario miente.
Si te cuentan que tienes que levantarte a horas intempestivas,
helarte hasta que te salgan sabañones en las orejas, darte
vaselina en la entrepierna, controlar tus comidas (más
hidratos, menos grasas, proteínas para recomponer las fibras…),
dejar de fumar, beber, explotarte las ampollas, comprarte un equipo
metrosexual marcapaquetero, añadirle un pulsímetro
que te aprieta el tórax y no te deja casi ni respirar,
apuntarte a eventos masivos donde la gente mea en medio de la
calle y te salivan encima y solo para que al final puedas decir
que, sin que nadie te persiguiera, corriste hasta que se te salía
el corazón, entonces dirías que el masoquismo estilo
Anibal Lecter ya está desfasado, y que prefieres jugar
a la Play.
Sin embargo, siempre suele haber beneficios que compensen estos
sacrificios, y en este caso correr para la Fundación Deporte
y Desafío es el mayor, si no único, de ellos.
Que acabe los diez primeros kilómetros será una
acto heroico, los veinte siguientes una utopía, los treinta
impensable, y ya los 42, algo tan inimaginable como que el atlético
gane una liga, pero… una vez cada 17 años suele ocurrir…
Espero que tu donación sea como el RedBull y me de alas,
por que otra manera…lo llevo claro…
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