Javier Pérez de Leza: Mi afición por el deporte se va incrementando con los años y cada día considero la actividad física como un elemento fundamental para la estabilidad emocional. Uno de mis momentos preferidos de la semana es cuando me voy a correr con Pibo, mi pointer húngaro, por el Pardo de Madrid.

El 2005 supuso un hito en mi carrera deportiva. Terminé mi cuarto maratón de una manera paupérrima. Hasta la fecha no ha habido un solo maratón de los cuatro que no me haya tenido que arrastrar en los últimos kilómetros. El resto del equipo se cachondeó de mí tanto al inicio como al final de la carrera. No había cosa que hubiese hecho bien: mis entrenamientos, alimentación o la planificación, según los expertos de Gabela, me llevarían al desastre. Menos mal que me aprendí la lección y en verano comencé con mis primeros entrenamientos planificados.

La segunda parte del año cambió mi estrella: empecé con los triatlones y en mi último sprint en Brandys nad Ladem terminé el 4 de mi categoría (senior). En octubre conseguí terminar los 10K del CSIC en 40.23, uno de mis objetivos, y en noviembre con 1.28.16 en los 20K de la Behobia San Sebastián, ha afianzado mi confianza en poder ostentar el segundo puesto de grupo (Julek, como los keniatas, es inalcanzable).

Para el 2006 me he planteado 3 objetivos atléticos: bajar de 1:30 en una media maratón, bajar de 3:30 en Paris y terminar una media Ironman en menos de 6 horas, y todo ello con nuevo curro, no sé de dónde voy a sacar las horas.