Iñigo Garcia-Palencia. Su primer contacto con el maratón se remonta a 1980 cuando corrió el de Madrid con 13 años, sin entrenamiento previo y azuzado por el premio de un sobresaliente en gimnasia. Le llevó 5h 21 min y dos días en la cama con fuertes rozaduras causadas por los pantalones de portero y los calzoncillos Ocean elegidos para la ocasión. Tras esa traumática experiencia colgó las zapatillas durante 20 años. En 2001, para evitar que un amigo le diese más la barrila, aceptó correr la media maratón de Guadalajara. Otra vez más sin entrenamiento previo y esta vez a 6 bajo cero, vagó con su amigo por dicha ciudad durante 2 h 1m. No ayudó a la marca una salida defectuosa que les pilló haciendo sus necesidades y les obligó pasar por la salida sólos y con el coche escoba por compañero.

Esta segunda experiencia en vez de hacerle abandonar definitivamente tan ingrato deporte, hizo despertar el corredor de fondo que llevaba dentro. A partir de ahí todo fue rodado: el Maestro Gavela se convirtió en su guia espiritual, Bikila en su templo, Nuria la fisio en su taller de reparación y la malla negra apretada en su uniforme de trabajo. Descubrió la vaselina, la periostitis, el Gluco Sport, las plantillas a medida, el pulsometro, la Casa de Campo.... y empezó a hacer turismo: Burgo de Osma, Albacete, S. Sebastian, Baltanas del Cerrato, Getafe... Se especializó en medias maratones del circuito doméstico donde ostenta una mejor marca de 1.35.50 en Madrid (2005).

El año pasado corrio el maraton de Estocolmo para cumplir su norma de correr un maraton cada 25 años (1980-2005) y sufrió como un perro para acabar con unos paupérrimos 3h 47 min (eso si rebajando su marca en 1hora 34 min). Aunque su siguiente maraton no le toca hasta el 2030, por razones que él mismo desconoce, ha decidido adelantar los planes y correr en Paris. Quizás porque si espera al 2030 seguro que ya se han dado cuenta que esto de los maratones es una estupidez y estarán prohibidos.